miércoles, 3 de febrero de 2016

ISABELLA COLBRAN. Cantante y compositora

Isabella Colbran
Johann Baptist Reiter,c. 1835

(Madrid, 2-2-1785/ Bolonia, 7-10-1845)

  
   Era hija del violinista John Colbrandt, músico de la Capilla Real de la Corte. Comenzó sus estudios de canto en Madrid donde debutó. A los veinte años había alcanzado fama en toda Europa por la coloratura de su voz, fue considerada la mejor mezzosoprano y soprano dramática, musa y esposa de Rossellini.

   Isabella se trasladó a Italia para proseguir sus estudios, fue en Nápoles donde se convirtió en la prima donna de la compañía Teatro di San Carlo, cuenta entre sus admiradores al rey de Nápoles y un público que la adora. Con el tiempo se convirtió en la amante del empresario del teatro, Domenico Barbaia, quien logró salones de juego y Colbran, desarrolló una afición por los juegos de azar.

   Para complementar el talento de Isabella, el empresario firmó con Gioachino Rossini un contrato de siete años como compositor de óperas. A su llegada a Nápoles, compuso especialmente para ella el papel protagonista de Elisabetta, "Elizabeth, reina de Inglaterra". Su siguiente ópera fue "Otello, ossia il Moro di Venezia" en la que Colbran cantó el papel de Desdémona. Su popularidad demandaba continuas actuaciones. En 1815 coincidiendo con la llegada de Rossini, la soprano abandonó a Barbaia para irse a vivir con el compositor. En una estrecha colaboración musical creó para Isabella el rol de Desdémona en Otello (1816), Lisetta en La Gazzetta (1816), Armida (1817), Elcia en "Moisés en Egipto" (1818), Zoraide de "Ricciardo e Zoraide" (1818), el titular de Ermione (1819), Elena en "La donna del Lago" (1819), Anna en "Maometto Secondo" (1820) y el titular de Zelmira (1822) Aunque su voz pronto comenzó a mostrar signos de tensión, Colbran continuó teniendo una carrera fértil.

   En 1821 Isabella y Rossini, siete años menor que ella, dejaron Nápoles y se fueron a vivir en Londres. Al año siguiente volvieron a Italia para casarse el 16 de marzo de 1822 en Castenaso (Bolonia), donde la cantante tenía una villa. Al año siguiente el compositor escribió y diseñó una ópera que disfrazaba el talento ya en decadencia de Colbran "Semiramide" (1823) fueron tan malas las críticas del público y la prensa, que ella decidió abandonar la escena. Tras el fracaso en el Teatro La Fenice de Venecia, Semiramide sería también la última ópera que Rossini compuso para Italia y para Isabella Colbran.

   El matrimonio se fue a vivir a París, nunca habían encajado bien y las desavenencias domésticas eran continuas. En 1837 se separaron, Rossini había comenzado una relación con una modelo de artistas Olimpe. Compuso tres obras más "Il viaggio a Reims, Le conde Ory y Guillermo Tell", sufría neurastenia y abandonó su carrera.

   Las descripciones que hacen de la voz de Colbran caracterizan el timbre como "dulce, suave" con un rico registro medio. La música de Rossini para ella sugiere un dominio perfecto de trinos, medias trinos, staccato, legato, escalas ascendentes y descendentes, y la octava saltos. Su rango vocal se extendía desde fa sostenido por debajo del pentagrama a E anteriormente, la máxima F a veces disponibles.

   Colbran compuso una colección de cuatro canciones: dedicadas a la emperatriz de Rusia, a su maestra Crescenti, a la Reina de España y al príncipe Eugène de Beauharnais.

   Tras la separación, ella se fue a vivir a la finca de su padre, ya fallecido. Había contraído gonorrea y perdió casi todas las posesiones debido a su afición al juego, Rossellini nunca dejó de ayudarla. Isabella Colbran murió en 1845, a los sesenta años y fue enterrada en la Cartuja de Bolonia. El compositor, se casó al año siguiente con Olympe Pélissier.

   Isabella era tía materna de Julia Espín Colbrandt, quien fue uno de los amores platónicos de Gustavo Adolfo Bécquer.
(R.J.M./2.2.2016)







lunes, 11 de enero de 2016

LUISA ROLDÁN, La Roldana.

 
                                              Primeros pasos de Jesús
                                               (Museo de Guadalajara)

Escultora de Cámara real
Sevilla 1652/ Madrid 10-1-1706

   Luisa Ignacia Roldán Villavicencio. Fue una de las principales figuras de la escultura religiosa del Barroco de finales del siglo XVII y principios del XVIII, unica mujer a la que se dió el título de escultora de la Cámara del rey, conocida con el sobrenombre de "La Roldana".

   Nacida en Sevilla, fue bautizada el 8 de septiembre de 1652, falleció en Madrid, el 10 de enero de 1706. Fue la quinta hija de los doce que tuvieron el matrimonio formado por Pedro Roldán y Teresa de Jesús Villavicencio, cuatro de los hijos fallecieron. Su padre dirigía uno de los talleres de imaginería más importantes de la ciudad hispalense, al que no dejaban de llegar encargos para la catedral.

   Desde niña, Luisa aprendió a dibujar y moldear pequeñas figuras de terracota, sus dos hermanas Manuela y Francisca coloreaban las figuras en el taller familiar. Tenía dieciocho años y se había convertido en una experta manejando la gubia y el cincel, también se había enamorado de un aprendiz llamado Luis Antonio Navarro de los Arcos, su padre se opuso a la relación, a pesar de habérselo pedido el novio. Tal vez no le faltaban motivos para negarse, aunque no llegó a exponerlos.

   Luisa y Luis Antonio se prometieron en matrimonio, aún sin el consentimiento paterno. Así se lo hizo saber al procurador de tribunales y este, en nombre de Luis Antonio, hizo la petición ante el Juez de la iglesia, de querer contraer matrimonio con Luisa Ignacia Roldán «con la que había tratado de requiebro de dos años a esta parte, dándose palabra de casamiento el uno al otro» y deseando que su matrimonio fuera «según orden de nuestra Santa Iglesia», solicitaba que un alguacil del arzobispado fuera en busca de Luisa y llevada ante el juez para que declarara si había dado palabra de casamiento. Varios testigos afirmaron estar presentes cuando se dieron ambos la palabra de casamiento en la noche del 15 de diciembre.

   Ese mismo día, fue el alguacil Juan Nieto a buscar a Luisa Roldán para llevarla ante el juez, después de su declaración, en la que entre otras cosas dijo que nunca había estado casada, que era «moza doncella», que no era pariente de Luis Antonio, que no tenía voto de castidad y que a pesar de haber dado palabra de casamiento a Luis Antonio, no lo podía cumplir por la negativa de su padre a este matrimonio. Realizada esta declaración, el juez mandó que se llevara a la joven a casa del dorador Lorenzo de Ávila, para «tenerla en su poder con la guarda y custodia necesaria y que no la entregara a persona alguna sin licencia y mandamiento judicial». El 17 de diciembre de 1671 y delante de notario se produce una declaración similar por parte de Luis Antonio de los Arcos. Este suceso, fue conocido como "el rapto de La Roldana por el aprendiz Luis Antonio de los Arcos". A la boda no fue el padre de la novia.


   Después del casamiento, se fueron a vivir a una casa propiedad de la familia de él. Luisa continuó trabajando, aunque por razón de la época, los contratos eran firmados por su marido. Su escultura fue de temática religiosa, trató de humanizar el arte en las imágenes. Realizó tallas de tamaño natural para procesionar, en madera o de barro cocido con policromía, muchas de ellas eran de las llamadas «de candelero» o para vestir, así como también otras de pequeños grupos de devoción para particulares y conventos, con gran movimiento y expresividad, plenas características del arte barroco. Ejecutó numerosos belenes en terracota de estilo italiano, formando una escena como grupo escultórico unido.

   En 1686 se trasladan a Cádiz para realizar diversos trabajos encargados por el cabildo municipal y catedralicio, entre ellos los santos Patronos san Servando y san Germán, en la peana de uno de ellos, se encontró un documento donde se lee: "Diseñado por Pedro Roldán, hecho por Luisa Roldán y estofado (dorado) por Luis Antonio de los Arcos".

   A principios de 1689 el matrimonio junto con dos hijos (los otros cuatro habían fallecido) se trasladan a Madrid en busca del reconocimiento oficial y una mejor situación económica. El 28 de febrero de ese año nace su séptima hija, Maria Bernarda, bautizada en la parroquia San Bernardo. De estos primeros tiempos en Madrid es la obra "El descanso en la huída a Egipto" (hacia1691) con temas iconográficos tomados de un dibujo de Miguel Ángel y de una obra del Veronés. Esta obra de Luisa es nombrada como «La Sagrada Familia de la colección Güell»

   Con la realización de estos pequeños grupos escultóricos, la familia consiguió ir viviendo, mientras esperaba que el rey Carlos II la nombrase escultora de cámara. El nombramiento llegó el 15 de octubre de 1692, lo que representó su prestigio oficial y un salario anual de 100 ducados anuales, pero el pago no llegaba y tampoco los trabajos a particulares conseguía cobrarlos. La situación general del reino era precaria. Comenzó a enviar peticiones al rey, en el año 1693 le solicitaba la concesión de unas habitaciones en las casas del Tesoro, donde vivían una gran parte de los artistas de cámara del rey – "ya que no tenía dónde vivir con sus hijos".

   En 1697 pasó a dirigir las cartas a la reina Mariana de Neoburgo, pidiéndole "que le diera vestuario o una ayuda de costa, por estarlo pasando con estrecheces, pues muchos días falta para el sustento diario". Luisa, tras el nombramiento, comenzó a firmar sus trabajos como "Escultora de Cámara". Luis Antonio, su marido, confirmó las sospechas del padre, no pasaba de ser un escultor mediocre, pendenciero, borracho y derrochador, que cuando solicitó al rey el puesto de "ayudante del furriel" para paliar la miseria de la familia. Se le contestó: "no hay ninguna plaza vacante".


   En 1692, Luisa recibe el encargo de Carlos II para realizar la obra "Arcángel San Miguel con el diablo a sus pies", que formaría parte del conjunto escultórico del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, donde hoy se puede contemplar. La escultura, que es de madera policromada y algo mayor que el natural, muestra al Arcángel venciendo al demonio al que tiene bajo sus pies, todo ello con gran movimiento y dramatismo. La genial escultora decidió poner las cosas en su sitio y ponerles cara a los protagonistas de su obra: representó a San Miguel con su propia cara y le puso el rostro de su marido al diablo.

   Hubiese podido volver a Sevilla y le hubiese bastado solicitar trabajo a su padre, para no pasar calamidades pero, su carácter se lo impedía. Entre 1702 y 1705, realizó para el duque del Infantado, unas 149 figuras destinadas a un "Nacimiento" del Convento del Rosal, de Priego (Cuenca), hoy están desaparecidas. A pesar de su fama, Luisa nunca disfrutó de fortuna económica.

     El 5 de enero de 1706, estando gravemente enferma, el escribano da cuenta de la petición de Luisa: una declaración de pobreza en la que solicita ser enterrada por caridad en la Iglesia de san Andrés de donde es parroquiana, siendo su última voluntad que "si hubiese algún bien para heredar se lo den a sus hijos Francisco y María Bernarda, así como a su esposo Luis Antonio de los Arcos". No tiene fuerzas ni para firmar. Cinco días después fallece La Roldana, la única mujer escultora reconocida en tan temprana época, lo que no evitó la inanición.

    El mismo día 10 de enero de 1706, la Accademia di San Luca di Roma, la nombraba Accademica de Mérito a "Donna Aloisa de los Arcos (en el extranjero , a una mujer casada se la nombra por el apellido del marido), da Madrid, castigliana... por "Madonna di relievo di cretacotta fatta de sua mano coloritta". Nunca antes, ni después, se concedió ese título a una mujer española.
   Triste, que hoy como ayer, los títulos no den para comer, ni siquiera para una vida y muerte digna.

 (R.J.M./10.1.2016)



sábado, 5 de diciembre de 2015

Letralia nº 160 Año XI (19.3.2007) Venezuela

Mujeres en el umbral de la historia
 María Rosa Jaén
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Ensayo
Asociación de Escritores y Artistas Españoles
España, 2005
ISBN: 84-87857-37-X
240 páginas
    Publicado por la Asociación de Escritores y Artistas Españoles en su colección “La Fuente Sepultada” y con prólogo de Luis Alberto de Cuenca, el libro de ensayo Mujeres en el umbral de la historia se inicia con “Epístolas a las mujeres españolas de los siglos X al XVI”, dirigidas a árabes, judías y cristianas que vivieron en la Península Ibérica.
  En estas particulares cartas, María Rosa Jaén (Madrid, 1950) pretende recuperar los nombres de mujeres, desconocidas la mayoría de ellas, y de quienes muestra los trabajos sociales, laborales y literarios de la época. Incluye diversa documentación y fragmentos o textos relacionados con su quehacer acompañado de breves comentarios de la autora, que adopta la costumbre de expresar con flores el carácter de las destinatarias.



En “Mujeres hispano árabes” dice la autora: “Aunque la lírica es el género que mejor se ha adaptado a la idiosincrasia femenina, el florecimiento de la cultura hispano-musulmana favoreció también el acceso al mundo científico. Sabemos que entre ellas hubo quienes practicaron la medicina en la Córdoba del siglo IX y en el padrón elaborado en Cuenca, en 1453, figura una física mora, aunque desconocemos su nombre, no así el de la astrónoma Fátima al-Magerit”.

En “A las trabajadoras medievales hispano-judías y moriscas” podemos conocer la forma de vida de las mujeres del pueblo llano, sus oficios: regatonas, panaderas, pastoras, sirvientas, hilanderas, juglaresas, rameras. Las distintas condiciones sociales de solteras, casadas, viudas y malcasadas. La acreditación profesional en medicina y cirugía de las mujeres judías.
En la última sección se ofrecen particularidades de “Algunas mujeres históricas”, como doña Juana de Mendoza y su peculiar matrimonio, de doña Isabel I de Castilla y León, sus hijas. Destacadas mujeres de la familia Borja (Borgia). Entre las “Primeras voces literarias” figuran los nombres de Florencia Pinar, María Sarmiento o Teresa de Cartagena, la primera escritora que defendió su derecho a usar la pluma. La importancia de los testamentos en la literatura de doña Leonor López de Córdoba y doña Beatriz Galindo, más conocida como La Latina.

La autora, María Rosa Jaén, empezó a escribir cuentos a los doce años. Estudió secretaría administrativa, tomó diversos cursos y ejerce como profesora de teatro infantil en varios colegios. Entre 1983 y 1985 colaboró con la revista República de las Letras, de la Asociación Colegial de Escritores. Ha estado vinculada a diversos grupos y tertulias poéticas, como la Agrupación Hispana de Escritores, la AETIJ,  OEPLI,  la Asociación Prometeo de Poesía y otras. Participó en las I y III Bienales internacionales de Poesía (1987 y 1992) y en el I Encuentro de la Academia Iberoamericana de Poesía (Puerto Rico, 1991) tiene publicados varios libros de poesía y teatro infantil, así como artículos, narraciones y ensayos. Ha dado recitales poéticos y conferencias sobre mujeres españolas de distintos siglos en el Ateneo de Madrid, asociaciones de escritores, bibliotecas públicas, centros culturales y en las facultades de Derecho y Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Figura en el Diccionario de Escritores  en Lengua Castellana (Cedro, 2004) y en el de la Cátedra Miguel Delibes.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

ESPERANZA FEMENINA


 (Todos los días deberían ser el de la No Violencia)
25.11.15

No he visto tus ojos, por el sonido adiviné
que tus pasos se modulaban a su compás,
él iba fatalmente a tu encuentro
y agazapaste los pliegues de tu rostro
para asumir, una ciega confianza en el porvenir.

Es fácil decir, sólo tienes que dar un paso.
Cuando sientes las yemas de sus dedos
y rehusas su jadeante apremio.
Entonces, dejas que todo se llene
de un miedo innumerable, en torno tuyo.

Ha pasado el tiempo oscuro y renaces.
Si su madre no se hubiese tomado la molestia
de hacerle conocer la luz, 
el buitre, tal vez ...

Aún podrías mirar sin desconfianza 
la ajada foto con el ramo de gardenias

y aquel vals que tropezó en tu tobillo
cubriéndote de aretes, se soltaría.
Es tiempo de partir y fondear en un lugar
donde no se escuchen amargas sirenas,
un trozo de tierra que te permita alterar
el odio en la albahaca, en duraznos
y música de castañuelas.


M. Rosa Jaén Publicado en "ALJIBES"
(Antología poética 2002)
Agrupación Hispana de Escritores, Madrid.

sábado, 29 de agosto de 2015

MARÍA GOYRI. Primera Licenciada y Doctora española en Filosofía y Letras.

   


     María Amalia Goyri. Investigadora, filóloga, profesora, pedagoga y feminista. Nacida en Madrid el 29 de agosto de 1874, hija de Amalia Goyri, madre soltera, mujer de gran cultura y librepensadora. Vivieron en Algorta (Bilbao) cuando María tenía cinco años se instalaron en Madrid. Amalia educó a su hija sin tener en cuenta las convenciones de la época, fue su maestra estableciendo para ella un programa de estudios con horario fijo. Llevó a su hija a un gimnasio en una época en que la actividad física parecía estar vetada a las mujeres. Lo cierto es que le venía bien para combatir la artritis de origen tuberculoso que padecía. A los 12 años ingresó en la Escuela de Comercio de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. La madre de María eligió la Escuela de Comercio y no de Letras, porque había descubierto en su hija una gran facilidad para la aritmética. También estudiaba inglés y francés.

   A los 16 años empezó a estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras (curso 1891–1892) como oyente, sin matricularse, tuvo que pedir autorización al Ministerio de Fomento para abrir una matrícula femenina. Se le concedió para el curso siguiente, pero con la condición de no permanecer en los pasillos, debía entrar en el aula junto al catedrático, y no sentarse en clase junto a sus compañeros, sino en una silla al lado del profesor.

   «Cuando María Goyri apareció en la puerta de la universidad para dar su primera clase, un bedel estaba esperándola. Le condujo, ante la sorpresa de los estudiantes, hasta la sala de profesores. Allí el decano de Filosofía y Letras se acercó ceremoniosamente a la muchacha. 'Señorita, quedará usted aquí hasta la hora de clase. Yo vendré a recogerla'. Cerró con llave y se fue a sus ocupaciones. Cuando sonó la campana el profesor regresó, abrió el encierro y, ofreciéndole el brazo, le hizo caminar lentamente entre dos filas de estudiantes que, entre asombrados e irónicos, veían la irrupción de la igualdad de los sexos instalada en su universidad». ( Maria Teresa Leon Goyri )

   María Goyri fue la primera mujer que obtuvo la licenciatura de Filosofía y Letras, en 1896, y el Grado de Doctor en 1909, con una tesis sobre el Libro del Conde Lucanor. "La difunta pleiteada". Es decir, antes de que las normas permitiesen a las mujeres acceder como alumnas a la universidad, cosa que ocurrió en 1910. María era también el fruto del esfuerzo de defensores de la emancipación femenina y la igualdad de los sexos, como Fernando de Castro, gran amigo de Concepción Arenal y creador de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer.

   María conoció a Ramón Menéndez Pidal, (La Coruña 13-3-1869) en una conferencia que dio don Marcelino Menéndez Pelayo en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo. Inclinada al estudio de la literatura española y en especial la primitiva, María se convirtió en alumna de Ramón, luego en su colaboradora y finalmente en su mujer, contrayendo matrimonio en la Iglesia de San Sebastián el 5 de mayo de 1900. Su luna de miel fue célebre porque la hicieron siguiendo la ruta del Cid.



   Su viaje por los pueblos de la ruta del Cid, les permitió ir recogiendo versiones de romances hispánicos de tradición oral. En el «Archivo del Romancero Menéndez Pidal-Goyri» se conserva el relato de algunos de sus hallazgos en ese viaje: cuando pararon en Burgo de Osma se alojaron en una pensión, en la mañana, estando María Goyri y una empleada haciendo la cama, empezó a canturrear el romance de «El Conde Sol», la empleada le dijo que ella también sabía algunos. Entre los romances que le cantó había uno que desconocía: el «Romance de la muerte del Príncipe don Juan».

   En enero de 1901 nace su primera hija, a quien le pusieron por nombre Jimena, en honor a la esposa de Don Rodrigo, el héroe medieval. Digna hija de María y nieta de Amalia, Jimena habría de ser la tercera mujer excepcional en la renovación pedagógica del siglo XX español. Posteriormente nació Ramón, que falleció en la niñez, y más tarde Gonzalo.

   María Goyri dedicó toda su vida a la investigación de todo lo relacionado con la Filología y la Historia, y junto a Ramón Menéndez Pidal, hizo inventario de las diferentes versiones de transmisión oral del Archivo del Romancero, que hoy se custodian en la Fundación Ramón Menéndez Pidal.

   Además de las investigaciones sobre el Romancero, el Conde Lucanor y Lope de Vega, su única aventura sentimental -decía ella- con algunos siglos de retraso, María Goyri trabajó hasta la Guerra en el Instituto-Escuela de la Institución Libre de Enseñanza, creado en 1918, junto a María de Maeztu, redactando los programas de enseñanza del español para niñas y niños de ocho a diez años.

   En 1915, María de Maeztu obtuvo el título de Licenciada en la Facultad de Filosofía y Letras, ese mismo año bajo su dirección y con la participación de mujeres notables como María, Pilar Zubiarre, Concha Méndez y Ernestina de Champourcin, entre otras, funda la Residencia de Señoritas que había surgido de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas inspirada en la Residencia de Estudiantes masculina y que jugó un papel de capital importancia en la formación de intelectuales como Victoria Kent, o Zenobia de Camprubí, quienes más tarde hablarían en sus obras autobiográficas de la importancia de este centro en su formación. María Goyri impartió allí sus clases y escritoras hispanoamericanas como Gabriela Mistral y Victoria Ocampo pronunciaron conferencias, además de otras notables intelectuales y científicas extranjeras como la italiana María Montessori y la francesa Marie Curie.

   Hay un momento clave en el que, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazan, y María cruzan sus caminos vitales, tan distintos y tan complementarios. Lo recuerda en su bosquejo biográfico Antonina Rodrigo. Fue en 1892, en el Ateneo de Madrid, donde tenía lugar el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano. Salió a debate la ponencia de Concepción Arenal sobre la educación de la mujer y los dos aspectos que reclamaba: la formación intelectual y la educación física. Carmen Rojo, directora de la Escuela Normal de Maestras, se opuso a la reivindicación gimnástica, un hecho que hoy puede parecer trivial pero tiene mucho sentido si pensamos en todos los tabúes y simbolismos que el cuerpo de la mujer encerraba para la época. El debate fue enconado y saltó a la palestra una joven que defendió con vehemencia las tesis de Concepción Arenal. Fue tan apabullante la defensa que hizo desde su propia experiencia vital, que Doña Emilia Pardo Bazán se fue hacia la muchacha y le propinó un abrazo. Fue en ese momento cuando se consagró María Goyri ante el reducido gran mundo de las intelectuales españolas, cuya dedicación a la enseñanza ha sido la clave de su éxito final.


   El 23 de octubre de 1933 es nombrada vocal del Patronato en la Junta para Ampliación de Estudios. Mantuvo siempre su querencia higienista, combinando el juego y el ejercicio físico con el intelectual, siempre severa y exigente con el alumnado y sobre todo, con el maestro. Igual que ella fue alumna de su madre, Jimena lo fue suya y luego maestra de maestras, del Instituto-Escuela al Colegio Estudio. No dejó tampoco de cultivar el periodismo didáctico,  ahí están sus Crónicas Femeninas, en la Revista Popular.



   La Guerra Civil sorprendió al matrimonio María Goyri y Ramón Menéndez Pidal, en su casa de campo de San Rafael (Segovia), junto a su hija Jimena, su yerno, Miguel Catalán Sañudo, y su nieto, Diego Catalán, una zona controlada por los militares que se habían alzado contra la República. Los bombardeos de las avionetas les obligaron a huir hasta El Espinar y, más tarde, a Segovia. Desde Burgos, donde estaba la Junta de Defensa Nacional al mando de Franco, pidieron el 2 de julio de 1937 a las autoridades de Segovia «un informe amplio y ecuánime de las actividades así como la ideología política de los miembros de la familia Menéndez Pidal-Catalán. «Interesa también sean vigilados de un modo discreto, así como las amistades que operan alrededor de esta familia. En caso de que convenga le sea intervenida la correspondencia».

   En el informe que se remitió a Burgos dicen de Ramón Menéndez Pidal: «Presidente de la Academia de la Lengua. Persona de gran cultura, esencialmente bueno, débil de carácter, totalmente dominado por su mujer. Al servicio del Gobierno de Valencia como propagandista en Cuba»; y de María Goyri: «Persona de gran talento, de gran cultura, de una energía extraordinaria, que ha pervertido a su marido y a sus hijos; muy persuasiva y de las personas más peligrosas de España. Es sin duda una de las raíces más robustas de la revolución». En suma, una mujer peligrosa.

   Al acabar la guerra, el Instituto Escuela y todas los centros docentes auspiciados por la Junta para Ampliación de Estudios de ideas liberales y educación mixta fueron prohibidos, a los maestros se les prohibió ejercer su magisterio. Después de la guerra no se le permitió seguir en la docencia, y todo lo que había conseguido fomentar para la formación de chicos y chicas fue demolido. Las enseñanzas liberales y la educación mixta, prohibidas, los maestros de estas escuelas, depurados y apartados de la docencia.

   María Goyri aún pudo trabajar en el campo de la investigación del romancero medieval, pero su nombre quedó a medio olvidar. Tras las depuraciones de posguerra, fueron rehaciendo sus vidas y su obra. Jimena tomó el relevo educativo, mientras María se consagraba al archivo familiar y la investigación filológica. Apartada de la docencia, se dedicó hasta el final de su vida a investigar, recopilar y sistematizar las diferentes versiones de romances de la tradición oral para el Archivo del Romancero, y escribió artículos como «Aplicación del modelo romancero de análisis a la balada vasca: bereterretxen khantoria», entre otros, y sobre sus libros de Lope de Vega y el Romancero tradicional de las lenguas hispánicas.

   Su correspondencia con los investigadores e hispanistas de todo el mundo, en los que se dan cuenta pormenorizada y generosa de los hallazgos, sus notas, escritos y artículos inéditos, son una fuente imprescindible para los estudiosos del Romancero. Se custodian en la Fundación Menéndez Pidal, en el Olivar de Chamartín, donde vivió y trabajó desde 1917 hasta su muerte, el 28 de noviembre de 1954. Su esposo, Ramón Menéndel Pidal, le sobrevivió hasta casi cumplir los 100 años.

    A pesar del silencio con el que la historia ha intentado rodearla sigue presente como la gran investigadora, profesora, filóloga, pedagoga y feminista que fue. Además de su hija Jimena, otra gran mujer de su familia destacaría años después, su sobrina María Teresa León Goyri, escritora, que en sus años jóvenes publica artículos en el "Diario de Burgos" bajo el seudónimo de la heroína de D'annunzio, Isabel Inghirami, y posteriormente con su propio nombre. Cuando se convirtió en la compañera de Rafael Alberti, ya destacaba por su defensa de la mujer y  la cultura.

(R.J.M./29.8.15)




domingo, 26 de julio de 2015

HEROÍNAS MADRILEÑAS


Manuela Malasaña Oñoro

Madrid 10 de marzo 1792- 2 de mayo 1808

   Carlos Cambronero y Martínez (1849-1913), biógrafo de Isabel II, desmintió la versión tradicional, defendida hasta entonces, basándose en el certificado de defunción de Manuela Malasaña, en el cual aparecía la consabida defunción de su padre.

Manuela Malasaña, soltera, de edad de quince años, hija legítima de Juan, difunto, y de María Oñoro, parroquiana de esta Iglesia, calle de San Andrés, num. 18, murió el dos de mayo de 1808, se enterró de misericordia. Concuerda con su original a que me remito. San Martín, de Madrid y mayo 12 de 1815. Fray Bernardo Seco”. La Iglesia de la Buena Dicha, dependiente del abad de la Parroquia de San Martín, situada entonces al lado del Monasterio de las Descalzas Reales.

   Era hija del panadero francés Jean Malesange, españolizado "Malasaña", y de su esposa Marcela Oñoro. De profesión costurera, vivía en el número 18 de la calle de San Andrés, del entonces conocido barrio de Maravillas. Su padre ya había fallecido cuando Manuela Malasaña contaba dieciseis años, al suceder la invasión napoleónica y el ataque al Parque de Artillería de Monteleón, cuya defensa lideraban los oficiales Luis Daoiz y Pedro Velarde. Ese día 2 de mayo de 1808, Manuela se encontraba trabajando en el taller, permaneciendo en él por orden de la patrona, hasta que cesaran los disparos. Pero al regresar a casa y cruzarse con una patrulla de soldados franceses, éstos intentaron abusar de ella mientras la registraban, y para defenderse, según una versión, habría usado las tijeras propias de su profesión que en ese momento portaba. Otros dicen que simplemente las tijeras fueron descubiertas en el registro, acusada de portar "armas" fue ejecutada inmediatamente. Manuela murió después de anochecido en el sitio de la actual Plaza Dos de Mayo.

   Su cuerpo fue registrado con el nº 74 en la relación de 409 víctimas de aquella jornada. Fue llevado al cercano Hospital de Nuestra Señora de la Concepción y Buena Dicha, fundado en 1564, en la calle Silva de la capital madrileña, acogía a gente pobre. La entrada principal del antiguo edificio daba a la calle Libreros y en la trasera se encontraba el pequeño cementerio de la Buena Dicha. En este lugar fueron atendidos muchos de los heridos en aquel 2 de mayo y enterrados bastantes de los muertos, figurando entre ellos no sólo Manuela Malasaña, también Clara del Rey, otra de los heroínas en aquella fatídica jornada.

   Madrid dedicó a su memoria una calle con su nombre, la que se cruza con la calle de San Andrés cerca de donde vivía. Su antiguo barrio de Maravillas, hoy es conocido popularmente como barrio de Malasaña.

     (M.R.J.M./26.7.15)





domingo, 22 de febrero de 2015

ENHEDUANNA, la más antigua escritora mundial.


Disco Calcita tallado en alabastro translucido.


Enheduanna 

   Es la autora conocida más antigua del mundo, es a la vez una figura mística y heroica, cuyas obras fueron escritas en cuneiforme hace aproximadamente 4300 años (ca. 2285-2250 a.d.C.) Su nombre se puede traducir como "suma sacerdotisa ornato del dios An". Fue una poetisa acadia nacida en la ciudad-estado sumeria de Ur, (ahora llamada Irak) Hija del rey Sargon de Acad y de la reina Tashlultum.

       Dos de sus obras más conocidas son himnos a la diosa Inanna, La Exaltación de Inanna y En-nin sa-gur-ra. Una tercera obra determinada: Himnos del templo va dirigida a los templos sagrados y sus ocupantes, la diosa o dios a quienes fue consagrada. En cada una de estas obras, se adelanta a hablar en primera persona que se mueve desde la tercera.

       Los poemas de Enheduanna son como género, el primer ejemplo de épica, por otra parte, son, ante todo, un poema religioso y espiritual. Su único objetivo es la celebración de la devoción espiritual y religiosa. El padre de Enheduanna, tal vez por su brillantez y genialidad creativa, la nombró la suma sacerdotisa en el templo del dios de la luna, Inanna, en la ciudad de Ur. Himnos del templo de Enheduanna, son himnos de alabanza a diferentes templos, como si cada templo fuera un ser vivo.

       La faceta más interesante de la poesía de Enheduanna es lo que nos revela acerca de la mujer y su lugar en la vida cultural de la antigua Mesopotamia. Los eruditos creen que Ninmesarra matiza algunos detalles autobiográficos. La vida no pública de Enheduanna es desconocida, no es así con su función pública de Alta Sacerdotisa mejor entendida por los historiadores.

       Algunos estudiosos han comparado las tribulaciones de Enheduanna - su exilio del templo durante los levantamientos del líder militar de Lugalanne en Ur y Uruk - a una especie de cuento moral presagiando el propio exilio del género femenino de la religión durante los 4.000 años que siguieron. 

       Su eventual restauración, Enheduanna lo atribuye a la Diosa Inanna y no a la "indiferencia masculina" del Dios Nanna. No se pueden comparar ambas épocas pero nuestra modernidad de lo femenino en la religión aún no se ha restaurado. Tal vez nuestra época haga una recapitulación de la propia historia de Enheduanna y el lugar de la feminidad en la espiritualidad sea reconocido y celebrado como igual a la del masculino. Edehuanna vivió en el reino donde se inventó la escritura.

    Poemas supervivientes de Enheduanna son los siguientes:
. 42 Himnos del templo aproximadamente la misma longitud que letras modernas.

. 3 Himnos más largos que describen la relación de Enheduanna y su exaltación.

. Inninsagurra (274 líneas) Un himno de alabanza a Inanna, la diosa sumeria del amor, la fertilidad y la guerra.

. Ninmesarra (154 líneas) Un himno que describe las tribulaciones y el exilio de Enheduanna, de la ciudad de Uruk

. Inninmehusa (184 líneas) Un himno narrando la destrucción del templo de Inanna.

(R.J.M/22.2.2015)