domingo, 15 de septiembre de 2013

MILEVA MARIC. La otra cara de Einstein



MILEVA MARIC

La otra cara de Einstein


   Mileva Marić (1875 -1948) Nació en Titel, en la provincia de Vojvodina, (actualmente, Serbia) Era la tercera hija de una acomodada familia. Fue una matemática que dio clases a quien sería su marido. Albert Einstein, la primera colega y confidente de él. 

    En 1896 Mileva y Albert se conocieron en el Instituto Politécnico Federal de Zurich estudiando la carrera de física. Ella era la única mujer inscrita en matemáticas y fue la primera mujer que se licenció en física. Einstein comenzó sus estudios el mismo año. Más tarde, en 1901, Mileva tuvo que abandonar el Instituto, al quedar embarazada antes de casarse, Tuvieron una hija de nombre Lieserl, la cual se cree que fue dada en adopción, aunque su verdadero destino es incierto. Mileva Marić abandonó el politécnico de Zurich sin ningún certificado y no continuó su doctorado. Él no llegó a ver a su hija y el tema se mantuvo en secreto, hasta que unos biógrafos descubrieron unas cartas de Mileva enviadas a sus padres. 

   Si bien los biógrafos del genio coinciden en que “los dos eran bastante feos”, Mileva reúne más defectos al decir de ellos: no sólo cojeaba a causa de una coxalgia congénita (artritis muy dolorosa), sino además era taciturna y ¡cuatro años mayor que él! La madre de Einstein, una alemana xenófoba, no vio nunca con buenos ojos a la serbia: “Ella es un libro, igual que tú..., pero tú deberías tener una mujer. Cuando tengas 30 años, ella será una vieja bruja”. Como sea, la pareja se flechó porque hablaban el mismo lenguaje: ella le dio clases de matemáticas, que nunca fueron el fuerte de Eisntein, preparaban juntos sus exámenes y compartían el interés por la ciencia y la música. En 1900 él le escribe: “Estoy solo con todo el mundo, salvo contigo. Qué feliz soy por haberte encontrado a ti, a alguien igual a mí en todos los aspectos, tan fuerte y autónoma como yo”. Existen varias cartas del noviazgo en las que Einstein debate con ella sus ideas de la relatividad e inclusive se refiere a “nuestra teoría” y le da trato de colega.

    A partir de estas evidencias , el investigador E. H. Walker concluyó que las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad fueron de Mileva Maric, quien no concluyó la carrera dado que se hizo cargo del cuidado de los hijos: su primera hija murió al año y medio de edad; más tarde tuvieron dos hijos, uno con retraso mental, lo que desde luego exigió más cuidados…, de ella. 

   Así que él consiguió un puesto académico y tuvo tiempo para concluir sus estudios y desde luego para desarrollar la teoría arrogándose todo el crédito. El solo hecho de sugerir un plagio o que el cerebro masculino privilegiado de Einstein no sea tal, sigue desatando polémica en la sociedad científica . John Stachel, por ejemplo, replicó de inmediato a Walker: “Si bien es encomiable rescatar la figura de Mileva de la oscuridad, la historia de Einstein explotando a su esposa y robando sus ideas suena más a película de Hollywood que a una evaluación seria de las evidencias”.

     El grado de participación en sus descubrimientos es muy discutido fuera del ámbito científico. Ella era física y matemática, se sabe que participó en la primera etapa de su teoría, pero él nunca la mencionó. Decía: “Muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar física”

                           Albert y Marić se casaron el 6 de enero de 1903

  De este matrimonio nacieron Hans Albert Einstein, quien luego sería profesor de Ingeniería Hidráulica, en la Universidad de California, en Barkeley, y Eduard Einstein, quien fue internado en un instituto de salud mental, por padecer esquizofrenia.

   En una carta que Mileva Maric dirige a su amiga Helene Kaufler le informa satisfecha del logro alcanzado: “Hace poco hemos terminado un trabajo muy importante que hará mundialmente famoso a mi marido”.


   ¿Cómo rescatar aquellas largas conversaciones en que dos inteligencias brillantes fueron conformando la teoría a partir de un acertijo? ¿Aparecerán algún día papeles que confirmen que una mujer fue capaz de pensar y estructurar algo tan complejo como esa teoría? 

¿Será verdad que existen pruebas de que Einstein destruyó las cartas que hubieran podido probar la autoría de Mileva en la teoría de la relatividad? En esa pareja de físicos alguien tenía que cuidar a los niños, especialmente a uno que padecía trastornos mentales graves; alguien tenía que lavar y preparar la comida, y ése fue el papel que Einstein y la sociedad patriarcal asignaron a Mileva, quien subordinó todas sus aspiraciones a los objetivos de él, puso todos sus conocimientos a su servicio. Èl eligió el camino de la ciencia. 

    Walker volvió a la carga citando a un físico ruso que en los años 60 vio los manuscritos de 1905, los cuales estaban firmados Einstein-Mariti (Maric en húngaro), pero los originales no han aparecido. Finalmente, los defensores de Einstein cuestionan aún hoy: “¿y por qué Mileva nunca reclamó la autoría?”, el mismo argumento que se esgrime para dudar de la víctima cuando denuncia una violación años después.

   Al paso del tiempo la relación se tornó disfuncional. Ella ya no le resultaba divertida ni le aportaba nuevas ideas ni conocimientos. Las “reglas de conducta” que Albert Einstein le impuso por escrito son una cruda muestra de su autoritarismo y, a su vez, de la violencia sorda y psicológica que ejerció contra su esposa:

    Te encargarás de que:
1. Mi ropa esté en orden. 
2. Que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación. 
3.  Que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.
4. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. 
5. En especial no solicitarás que me siente junto a ti en casa. 
6. Que salga o viaje contigo.
7. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuando estés en contacto conmigo:
8. No deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello. 
9. Deberás responder de inmediato cuando te hable. 
10. Deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuando te lo diga.

Por último, prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho.”

   Einstein volvió a casarse en 1915 con la prima de Mileva, Elsa, quien también era separada y con dos hijas. Un año después dio a conocer su teoría general de la relatividad durante un periodo pleno de vivacidad y alegría. ¿Y quién no estaría contento y productivo, si Elsa le organizó el hogar para su trabajo de investigación? Obedecía todas sus órdenes como restringirle el número de visitantes que aspiraban a hablar con él, ya que para entonces su fama era enorme.

   De los hechos se desprende que Einstein no quiso formar una pareja científica ni conceder ningún crédito en su teoría a Mileva. Y quizá de alguna manera le pagó su aportación a la teoría de la relatividad al otorgarle el importe en metálico del Nobel de Física, ocho años después del divorcio. Dinero que Mileva utilizó para proporcionarle a su hijo Eduard una mejor atención médica.

   Aún antes de conocer a Mileva, Einsten ya había dado muestras de su acendrado machismo durante la relación con Marie Winteler, la hija de su casero. Bastó que ella le manifestara su entusiasmo por irse de maestra a Olsberg para que Albert la acusara de “querer acabar con su relación”, cosa que no le impidió seguirle enviando su ropa sucia para que se la lavara.

   Las mujeres eran para él, además de manos que trabajan en todas las cosas fútiles del mundo, un objeto. Estaba convencido de que “muy pocas mujeres son creativas". No enviaría a mi hija a estudiar física. Estoy contento de que mi segunda mujer no sepa nada de ciencia”. Decía también que “la ciencia agría a las mujeres”, de ahí la opinión que le merecía Marie Curie: “nunca ha escuchado cantar a los pájaros”. Aun así, ese hombre de aspecto bonachón a los ojos del mundo que tenía el cerebro lleno de fórmulas y de ideas machistas, se atrevió a acuñar una frase hoy célebre: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

   Durante toda su vida Albert Einstein estuvo convenientemente rodeado de mujeres, a pesar de que repelía su presencia: “Lo que yo admiraba más en Michele, como hombre, era el hecho de haber sido capaz de vivir tantos años con una mujer, no solamente en paz, sino también constantemente de acuerdo, empresa en la que yo, inevitablemente, he fracasado dos veces”. Margot, hija del primer matrimonio de Elsa, le acompañó en Princeton hasta su muerte, cubierta de fama y gloria, en 1955.

   El año 2005 fue declarado el Año Einstein, al cumplirse el centenario de la publicación de la teoría de la relatividad. Es difícil que en ese aniversario se mostrase que detrás del genio simpático y despreocupado de melena blanca y crespa habitaba un misógino que en el fondo menospreciaba a las mujeres, y más bien las prefería lerdas. ¿Salieron a la luz los claroscuros de su personalidad?

   Bertrand Rusell definió a Albert Einstein como “alguien a quien los asuntos personales no le ocuparon gran cosa de su mente… Pero alguien debía hacerlo y ese era el papel que reservaba a sus mujeres, es decir la responsabilidad del hogar y el cuidado de sus hijos”.

   Mileva Maric, la física-matemática, después de divorciada vivió algunos años en Berna, confinada en su casa. Murió sola y olvidada en un hospital de Zurich en 1948. 

 Me preguntó ¿qué habría pasado de haber podido continuar sus estudios y tener todo el tiempo para dedicarse a ellos?




  
Fuentes:

“La mujer detrás de Einstein”, La Jornada, 1/4/91 Arthur Spiegelman, “Einstein le leyó la cartilla a su esposa…”, La Nación, 23/11/96 Albert Einstein, Cartas a su novia Mileva, Princeton University Press, 1987




jueves, 5 de septiembre de 2013

JOSEFA AMAR Y BORBÓN, Ilustrada escritora


Josefa Amar y Borbón
Ilustrada escritora

    Nació en Zaragoza en el año 1753, fue bautizada el 4 de febrero en la iglesia de San Miguel de los Navarros. Era hija de D. José Amar y de Dª Ignacia Borbón. Fue la primera hija, después de cinco varones.

   La tradición profesional e intelectual familiar, por ambas ramas, había sido la medicina. Su padre desempeñó la cátedra de Anatomía desde 1743 y publicó varias obras sobre la pulmonía, el tifus o tabardillo y la viruela. Prestó sus servicios como médico real de Fernado VII y Carlos III, por influencia de su suegro que también era médico. Los hijos se dedicaron a la milicia y la iglesia. El mayor de ellos, Antonio José Amar y Borbón, llegó a ser nombrado virrey, capitán general y presidente de la Audiencia de Nueva Granada en 1802.

   Indudablemente, el ambiente familiar en que se educó Josefa Amar pudo tener una influencia significativa en el desarrollo posterior de sus aptitudes intelectuales. Pero no menos puede afimarse de la labor que desempeñaron sus dos preceptores: Rafael Casalbón, eminente helenista, fue bibliotecario real. Antonio Berdejo, presbítero, fue miembro de la Sociedad Económica Aragonesa y también un experto en lenguas clásicas. Sin desdeñar los idiomas modernos enseñaron a Josefa, junto con el latín y el griego, el francés, inglés e italiano, llegando a dominarlos. Asímismo conocía el portugués, catalán y un poco de alemán.

   Josefa Amar fue una lectora apasionada, alcanzó una erudición más que notable que ejerció con independencia de juicio y dentro de los parámetros del europeísmo universalista de la época. Conocía toda la obra de los ilustrados e ideólogos franceses y su pensamiento pasó de una avanzada Ilustración a un convencido Liberalismo. Aborreció la extrema religiosidad de la cultura de la época y se mostró en todo como una laica convencida; nunca citó a escritoras religiosas: para ella, como si Santa Teresa y sor Juana Inés no hubieran existido. Su feminismo fue muy radical, desaprueba que las niñas se eduquen en conventos de monjas y que incluso existan los conventos.

   A los 23 años se casó (o más bien la casaron) como era lo habitual en la época, con Joaquín Fuertes Piquer, oidor de la Real Audiencia de Aragón. Viudo de 47 años de edad, al que apenas conocía. Su hijo Felipe Fuertes Amar murió trágicamente en Nueva Granada.

   En 1782 fue nombrada socia de mérito de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. En 1787 lo fue de la Junta de Damas, vinculada a la Real Sociedad de Madrid, y posteriormente de la Real Sociedad Médica de Barcelona. 

  Se dedicó principalmente a la traducción de obras extranjeras, mayoritariamente científicas. Entre 1782 y 1784 tradujo anotados los seis tomos del Ensayo histórico-apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos. Disertaciones del Abate don Xavier Lampillas. A la cual añadió un Índice alfabético de los principales autores y materias que comprendían los seis tomos, para comodidad de los lectores. Se publicó en Madrid, 1786.

   La Sociedad de Amigos del País de Zaragoza le encargó además la traducción del Discurso sobre el problema de si corresponde a los párrocos y curas de aldea instruir a los labradores en los elementos de la economía campestre.  En 1783 escribió una Aritmética española y tradujo el Diario de Mequinez. residencia de Fez y Marruecos, con motivo de la embajada del caballero Stewrt en el año 1721, para tratar del rescate de los cautivos ingleses. Traducción del inglés.
   
   Defendió  la independencia y dignidad de la mujer, por medio de su traducción de uno de los libros europeos más famosos sobre el tema, el de Knox, Essay moral and literary, en ella corregía algunas ideas de éste, principalmente en lo tocante al gobierno de los pueblos por mujeres. Constaba de dos tomos y, según parece, se perdió uno.

   Entre 1786 y 1790 escribió varios discursos entre ellos, Oración gratulatoria a la junta de Señoras dirigido a la Sociedad Aragonesa(1787) y Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (1790). En todos estos defiende el feminismo de la igualdad: el cerebro no tiene sexo, y la aptitud de las mujeres para el desempeño de cualquier función política o social, depende de la educación recibida.

   Discurso en defensa del talento de las mujeres, y de su aptitud para el gobierno y otros cargos en que se emplean los hombres. Discurso publicado tras la presentación al Consejo de Gobierno para que diese la licencia para imprimir y remitido a la Censura, tras ser emitido el juicio en 1787, fue publicado en 1790.
"Con que si los vicios de las mugeres tienen tanto imperio sobre los hombres, convengamos en la igualdad física, sin negar por esto las excepciones que convienen a cada sexo".

   Su actuación durante los dos Sitios que sufrió la ciudad a manos de los franceses en 1808 y 1809, fue muy destacada, a través de generosas ayudas tanto en efectos materiales, como en su participación personal en la defensa de la ciudad. Estos esfuerzos le llevaron a sufrir un aborto, perdiendo el hijo que esperaba.
   Josefa Amar y Borbón murió en Zaragoza en 1833. Está enterrada en la Iglesia de San Felipe de Zaragoza.


     Rosa Jaén (R.J.M./5.9.13)

sábado, 24 de agosto de 2013

FÁTIMA AL-MAGERIT. ASTRÓNOMA

Astrolabium
             Astrolabio                      
Fátima al-Magerit
              

Estimada Fátima:
Me satisface comenzar estas misivas situándonos en la villa que nos vio nacer e intento imaginar, cómo era aquel Magerit del siglo X en el que tú naciste, posiblemente una población recoleta en torno a la fortaleza que acababais de construir sobre la colina y que descendía hasta el Manzanares.

No sé si ya estaría abierta la Puerta del Sol en la muralla, en cualquier caso, irías a la Mezquita, en la confluencia de la Costanilla, descenderías por la calle que hoy llamamos de Segovia y te acodarías en algún pretil sobre la cuesta de la Vega, un excelente minarete éste de las Vistillas para contemplar la situación de las estrellas en el oeste. Próxima a la al-mudaina, justo al lado, la alcazaba propiamente dicha y los jardines que nosotros llamamos Campo del Moro, porque en 1109 el Emir Alí bint-Yusuf estableció allí su campamento.

Fue tu padre, el astrónomo Mostema bint-Ahmed al-Magerit, el maestro que te enseñó a medir la altura de los astros sobre el horizonte. De la importancia de tus obras: Tratado del astrolabio, da fe el hecho de que sea un instrumento de navegación que fue usado hasta el siglo XVIII y en el que se basan numerosos trabajos posteriores. Otra de tus obras realizada sobre las observaciones astronómicas recibe el nombre de Correcciones de Fátima, ambas se conservan en la biblioteca del Monasterio de El Escorial. (5)

Es muy posible que os relacionarais con el también astrónomo Abd al-Rahman al-Sufí (903-986), cuyo Libro de las estrellas fijas aún se utiliza para establecer variaciones de la luminosidad y la posición de las estrellas listadas.

Resulta asombroso saber que los mapas celestes se grababan en la madera y la simbología de las constelaciones se correspondían más o menos con los límites de la figura que representabais.

Sesenta y cuatro fueron las constelaciones que nos dejasteis nominadas y tan sólo veinticuatro las que se han ido añadiendo en fechas posteriores. La Tierra, entonces, permanecía inmóvil y tras el ábside celeste se hallaban las esferas móviles que representaban a los planetas.
Las formas han cambiado y muchas son las vueltas que han dado los satélites y la ciudad de Madrid, desde la que te escribo. Allá por el año 1329 se alzaría, sobre la lonja de trigo, el templo de la Virgen de la Almudena al llegar los cristianos y comenzar a reunirse las Cortes. También llegarían los judíos que se agruparon cerca de vosotros; pero en 1493 desaparecerían tanto la Sinagoga como la Mezquita, al ser expulsados unos y otros, sin embargo, persiste el barrio que os recuerda, el de la Morería.

Tiempo enrarecido el de hoy para percibir con tan sólo el ojo humano las radiaciones y el espectro de las estrellas, las vistillas no alcanzan a contemplar el panorama de las laderas en la vega hasta el aprendiz de río, ni los pardos bosques están exentos de cúmulos de hormigón y cemento y los estratos de la sociedad se tambalean con la nueva invasión de tu raza.

Si aparecieras hoy te asombraría lo mucho que han avanzado los artilugios para trasladarnos al cosmos visitando la luna y otros planetas. Y lo poco que hemos aprendido a mirarnos, hombres y mujeres, para reparar las miserias y amar la naturaleza.
Opacidad de la memoria en la que no se refleja tu espejo.

Recibe un manojo de magnolias

Significa: Pudor



Texto de "Mujeres en el umbral de la historia"
Autora: Mª Rosa Jaén
(R.J.M./ISNI.1.1771.5860)
AE.AE., Madrid, 2005
Fotos, añadidas de Internet


(5) SEGURA GRAIÑO, Cristina Mujeres célebres Diccionario Espasa. Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1998 

viernes, 9 de agosto de 2013

APUNTES SOBRE ACADÉMICAS



Apuntes sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda, Concepción Arenal, 
Emilia Pardo Bazán y María Isidra Guzmán y de la Cerda.

   En mayo de 2002 publiqué en la Revista Literaria "Autores-Lectores", unos Apuntes sobre Académicas, finalizaba diciendo: “¿Cuando será posible que la mujer sea admitida no por cuota si no por el reconocimiento de su esfuerzo personal y el requisito indispensable de la importancia de su trabajo?. La asignación por “ser mujer”, no siempre proporciona los mejores resultados en sus funciones”. En aquel momento, eran tres las Académicas, que figuraban en la Real Academia de la Lengua: Doña Ana María Matute, doña Carmen Iglesias y la recientemente admitida doña Margarita Salas.Tres mujeres, igual número a las que se propusieron en 1891 y que tan gran polvareda levantaron, aunque el reconocimiento de sus méritos se esfumó con el viento. Anteriormente, sólo había sido propuesta una mujer.



 Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda 
(Camagüey, Cuba 1814- Sevilla 1873) 

  En 1853, a la muerte del académico don Nicasio Gallego, doña Gertrudis solicita ser admitida como miembro de número en la Academia con el aval de varios académicos y, sobre todo con una abundante y prestigiosa obra literaria que muy pocos escritores podían igualar. 

   Dominaba la poesía con pasión, escribía novela, teatro, pero su compleja vida personal no era la más adecuada para los prejuicios de la época. Lo que sucedió en realidad, fue que la mayor parte de los académicos, se sintieron aterrorizados por la habilidad que poseía la adorable Tula. Los sesudos varones votaron en contra, bajo el pretexto de la saya, aunque al comunicarle la decisión no escatimaron elogios para su buen hacer literario.

   Así dados los antecedentes, años después, en 1891, cuando algunos académicos propusieron a tres mujeres para sendos sillones académicos, tuvieron un buen pretexto para mostrar su disconformidad, alegando que ya se había cometido una injusticia con doña Gertrudis y lejos de enmendar su proceder, lo reiteraron.





  Doña Concepción Arenal 
                                          (Ferrol 1820- Vigo 1893) 


    Es propuesta para la Academia de Ciencias Morales y Políticas, sillón que le correspondía por haber ganado un concurso mediante oposición al grado de académico en el que superó con creces a don Pedro Armengol y don Francisco Lastres que ganaron los accesits, éstos se adhieren a la propuesta para que ocupe el cargo. 

   Concepción Arenal rompió moldes, siendo la primera mujer que asiste a la universidad con ropas masculinas. Logrando el premio convocado por la Academia, aunque traten de negarselo alegando que se ha presentado con el nombre de su hijo Fernando, que cuenta entonces, 10 años. "La Mujer del porvenir", visitadora de cárceles de mujeres ha sido la designada para representar a España en un Congreso penal realizado en Estocolmo. Es intelectualmente más brillante que sus coetáneos, aparte de sus numerosos ensayos, cultiva también la poesía, dramaturgia y zarzuela. La mezquindad masculina de la mayoría, niega lo que por derecho le correspondía.




   Doña Emilia Pardo Bazán 
(La Coruña 1851-Madrid 1921) 

   Fue tal vez, la mejor novelista española del siglo XIX y una de las escritoras más destacadas de nuestra historia literaria. Además de novelas y cuentos, escribió libros de viajes, obras dramáticas, composiciones poéticas y numerosas colaboraciones periodísticas, a través de las cuales su presencia fue constante en la España de su tiempo. Con su obra y su vida puso de manifiesto la capacidad de la mujer para ocupar en la sociedad los mismos puestos que el varón, sin renunciar a lo específicamente femenino.

   "Tengo por importante entre todos, el concepto de que la novela ha dejado ser obra de mero entretenimiento, modo de engañar gratamente unas cuantas horas, ascendiendo a estudio social, psicológico, histórico, pero al cabo estudio" (Del Prefacio a "Un viaje de novios")

   La Condesa de Pardo Bazán estaba en la cumbre de su obra literaria, novelista afamada, crítica erudita, cargada de honores, hizo llegar su instancia al director de la Academia, en la seguridad de sus méritos. Otra mujer había sido propuesta, la Duquesa de Alba, en este caso, para la Academia de Historia.

   La Cuestión académica femenina saltó a la calle y fueron muchas las opiniones expuestas por escritores, políticos y jurisconsultos en "El Heraldo de Madrid" (Junio de 1891) y en otros periódicos, entre ellos, Juan Pérez de Guzmán que dice: “Yo, desde hoy, me atrevo a pedir un sitial en la Real Academia de la Lengua Española para doña Emilia Pardo Bazán, que ha empuñado el cetro de nuestro mundo de las letras y conquistado las supremas jerarquías. Otro para doña Concepción Arenal en la de Ciencias Morales y Políticas, cuyos estudios sociológicos la colocan a la altura de los primeros escritores sociólogos de los dos Mundos. Y no hablo de la de la Historia por no ofender la modestia de la ilustre Duquesa de Alba”.

   Rafael Salillas en la misma fecha escribe: “En mi concepto, el sexo está en la obra misma. Hay, literariamente, obras masculinas y femeninas, sin que esto implique que hayan de ser necesariamente las unas obras de varón y las otras de hembra. Por el contrario, de igual manera que se dijo de una ilustre escritora “es mucho hombre esta mujer”, se puede decir de algún escritor “es mucha mujer este hombre”. El cerebro contradice en muchas ocasiones lo que el sexo indica. “El genio no tiene sexo”.

   Rafael María de Labra reconoce los méritos de, “las mujeres que, sin dejar de ser mujeres de su casa, madres cuidadosas y amantes de sus hijos piensan y escriben como hombres y son dignas de toda clase de honores y distinciones”.

   Juan Valera escribe un ensayo con fina ironía sobre la “
Cuestión Académica” y en él expresa la opinión de muchos, que, “le piden a Dios que se desista del empeño de elegir académicas de número, porque acaso, satisfaciendo su vanidad, provocarán desbarajustes, vejando con sus cursilerías y poniendo en solfa a las Academias”. “Nadie, a no ser por ignorancia o por envidia, niega que las damas aludidas valen tanto por su saber, su ingenio, su actividad literaria y su talento de escritoras como cualquiera de los más dignos inmortales”. Pero, en un salón de buena compañía, “tendríamos que ser académicos de pies a cabeza, en lugar de amigos discretos, donairosos y bien humorados, que sin pelos en la lengua departen sobre asuntos entretenidos y aguzan el ingenio. ¡Adiós a los chascarrillos!

   Muchos otros personajes se adhieren con sus manifestaciones a la inclusión de las tres mujeres para los sitiales académicos, como Francisco Lastres, Manuel Mesonero Romanos (“El Curioso Parlante”), Laureano Figuerola, expresidente del Senado, Campoamor, Narciso Campillo, Romero Girón, Eugenio Montero Ríos, Luis Vidart, entre otros.

   La “cuestión” fue, que los anhelos académicos de las tres mujeres se quedaron en el umbral de las Academias. Curiosamente y tal vez, de forma anecdótica, sí que hubo una mujer conocida como la Doctora de Alcalá que llegó a ostentar la dignidad de Académica de la Lengua, aunque sólo fuese por obra y gracia de la real majestad.



   Dª María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda 
(Madrid 1768- Córdoba 1803) 


    Hija de dos Grandes de España y nieta de la Condesa de Paredes, que publicó varios volúmenes de tipo religioso. María Isidra, alcanzó una instrucción poco común y fue nombrada socia honoraria de la Academia Española, donde pronunció un discurso sobre la "Oración del género eucarístico", en diciembre de 1874. Contando 16 años y con autorización del rey Carlos III, recibió en la Universidad de Alcalá, el grado de Doctora y Maestra en la Facultad de Artes y Letras humanas, además de ser investida con los títulos de Catedrática de Filosofía y conciliadora Examinadora.

   Tiempo después contrajo matrimonio con el marqués de Guadalcazar. La Universidad Complutense hizo una medalla de plata en su honor Todo parece indicar, sin embargo, que, aunque inteligente, no ahondó mucho en sus estudios, que no pasaron de discretos. Es cierto que, a instancias de la Sociedad Económica Matritense y pese a la oposición machista,  logró entrar en ella después de realizar una versión del Agricultor latino Columela. Su salud era bastante endeble y falleció cuando apenas contaba treinta y cinco años.

   Tuvo que pasar un siglo hasta que otra mujer recibiera el Grado de Doctora en esta ocasión, en Medicina, Martina Castells Ballespi, fue en Madrid en 1882.

   Volviendo al tema inicial sobre "la cuestión académica femenina" y ante la petición reciente, de darle el título de Académica de la Real Academia de la Lengua Española a título póstumo a doña Gertrudis de Avellaneda.
   
   Mis preguntas son: ¿Qué satisfacción se da a quien no puede disfrutar del título? ¿No volvería a cometerse una injusticia al no dárselo también a doña Concepción Arenal y a doña Emilia Pardo Bazán? ¿No existen otras necesidades de justicia, más perentoria, con las que ahora son excelentes literatas y no acceden a un sillón en la R.A.E.? 

   Imaginad, por un momento, que el Premio Nobel se lo entregaran a un hombre o una mujer, a título póstumo. Los premios y reconocimientos, al igual que las flores, hay que entregarlos en vida, para el disfrute personal. No para secarse al sol, sobre una tumba. Es mi particular opinión.

Rosa Jaén Moreno.
(8.8.13/ISNI.001.1771.5860)




miércoles, 24 de julio de 2013

Mujeres en el umbral de la historia




Portada del libro
Ensayo epistolar biográfico
Madrid, España, 2005
ISBN: 84-87857-37-X
240 páginas

  Luis Alberto de Cuenca dice en su prólogo: "Si hay en el mundo una revolución pendiente, ésa es la de la  mujer, María Rosa Jaén es muy consciente de ello, y ha aportado su granito de arena para situar a la mujer en el lugar que le corresponde.  La verdad es que, más que una partícula elemental de materia arenosa, lo que María Rosa pone ante nuestros ojos es una playa entera. Su colección de mujeres abarca varias épocas y se detiene en el siglo XVI. Se ha detenido ahí, en el umbral del Renacimiento, transmitiéndonos su convicción de que la mujer medieval hispánica -cristiana, mora o judía- desempeñó un papel histórico mucho más importante que el que viene otorgándosele".

                         ÍNDICE

     A las mujeres de al-Andalus 

Fátima al-Magerit, astrónoma .............................................. 
Hassana la poetisa más antigua ...........................................
Ilustrada `A´isa ......................................................................
Maryam, la peregrina ............................................................
Qasmuna, impaciente enamorada .........................................
Hafsa y Umm, poetisas guadalajareñas ...............................
Wallada, brillante princesa ....................................................
Muhya, una sierva enojada ...................................................
Butayna e I`timad, las princesas desterradas .......................
Nazhun, poetisa insolente .....................................................
Hafsa, la maestra ..................................................................
La nostalgia de Qamar .........................................................
A las mujeres árabes de hoy .................................................
El ruego de Zaynab .................................................................

Trabajadoras medievales hispano judías

María Fernández e Isabel Cuellar. Regatonas y tenderas ................... 
Aldara y Felisa Lozano. Campesinas y pastoras ..................................
Ana Quexada y Romía. Hilanderas y moriscas tejedoras .....................
Gracia Martínez y Vayona. Sirvientas leales .................................
Saurina Corbera e Isabel Fernández. Artesanas y constructoras ..
Violante de Navarrete y Bernardina. Mancebas y alcahuetas ........
Elisenda Avenc y Elvira Ferrante. Las prometidas ..........................
Elvira de Stúñiga y María de Toledo. Viudas y tutoras ....................
La juglaresa Gerena, la malcasada .................................................
Bellayna, Na Pla y Jamila. Hebreas sorprendentes .........................


    Algunas mujeres históricas y voces literarias

Juana de Mendoza y su peculiar matrimonio ......................
Leonor López de Córdoba. Primera autobiógrafa ..............
Mayor Arias. Dama de las despedidas .................................
María Sarmiento, primera mística .........................................
Aldonza de Mendoza y sus litigios ......................................
Isabel de Villena. Hija ilegítima ............................................
Juana de Portugal. Madre de “La Beltraneja” ....................... 
A su Alteza Real Doña Isabel I de Castilla y León ..................
Leonor Centellas y Marina Manuel en las Justas y fiestas .....
Beatriz Galindo, la “Latina” y su testamento .............................
Doña Juana I de Castilla y Aragón, mal nombrada “la Loca” ...
Doña Catalina de Aragón. Reina de Inglaterra ........................
Sor Teresa de Cartagena. Defensora de la mujer escritora .......
Florencia Pinar. Primera poetisa castellana .............................
María de Cazalla e Isabel de la Cruz. Alumbradas ...................
Luisa de Medrano, Francisca de Nebrija y otras universitarias ..
A doña Isabel de Borja y familia ................................................
Anónimas poetisas de los Cancioneros ....................................
A una Dama Anónima ................................................................

Bibliografía ................................................................................
Índice Onomástico .....................................................................